30 Nov Primera cita con Pasta y Vino

La vida está llena de experiencias que son gratas de recordar. Seguramente, uno de los mejores recuerdos es “la primera cita”, aquella donde los nervios predominaban en mente y cuerpo, donde pasaron cientos de ideas por la cabeza junto con decenas de preguntas.

Pero hablar de “la primera cita” no significa exclusivamente volver a nuestra etapa juvenil; textualmente nos remite a la primera vez que salimos con alguien en un tenor más allá de la amistad, por lo tanto, podemos en este espacio mencionar que, una manera de generar una fascinante cita siempre será tener tema de conversación, ser atento, auténtico y estar preparado para el mayor número de eventualidades que pudieran surgir, como el momento en que el mesero nos pregunta: –¿qué tipo de vino prefiere con sus alimentos?.

En México y en muchas otras partes del planeta se llega a las personas por el estómago, por lo que una excelente forma de brindar una buena experiencia es con una exquisita comida de la cual se sabe con antelación ciertas propiedades y maridajes.

Buena opción resulta ser la pasta, no sólo por las diferentes formas en las que se prepara, también por ser un alimento completo pues contiene carbohidratos (energía), fibra dietética (digestión) y almidón, que a través de la serotonina ayuda a mejorar el estado de ánimo y, por supuesto, dependiendo de la preparación, se puede maridar con vino.

En las cartas de vinos, se suele especificar el tipo de uva y la región de la cosecha. Por ejemplo, la uva tempranillo, de la que se obtiene un vino muy versátil y buen aliado debido a su grado de acidez catalogado como “medio”, esto hace que llegue a ser un buen acompañante para platillos como pastas, pizzas o alimentos picantes.

Otra de las características de estos vinos, es que el grado de alcohol que poseen se estima en 14% aproximadamente; son de aromas con notas frutales como cereza, ciruela y especierías, principalmente clavos de olor y vainilla. Son catalogados como vinos jóvenes, es decir, con menos de 2 años de añejamiento y deben ser consumidos de forma ágil para que no perdamos sus características esenciales. Entre los que poseen más de 2 años de añejamiento, podemos encontrar los vinos Tempranillo Reserva, que poseen 3 años como mínimo de añejamiento y los Tempranillo Gran Reserva, que poseen más de 5 años.

Así que una exquisita pasta Al Pesto, Arrabiata o Alfredo, acompañadas de vino tinto, pueden ser consideradas como un magnífico inicio dentro de “la primer cita” y así, se lleguen a fascinar ambos con la experiencia.